viernes, 20 de septiembre de 2013

Monedero de crochet con aplicación.

El otro día "crocheteé" este monedero para hacer un regalo.
Como este año me he quedado de vacaciones en mi casa de Anguciana, no sabía que comprar de souvenir a mis compis Arantza y Esti. Así que decidí hacerles unos regalitos artesanos y éste fue el resultado del que elegí para Esti.

Monedero de crochet.
Es un monedero de ganchillo tejido con hilo de algodón de Mondial en color rojo y ganchillo Clover Soft del n°3. Esta tejido en punto bajo y con cierre de boquilla metálica. Lleva una aplicación de un búho también a crochet y está tejida en hilo de algodón mercerizado del n°12 en color blanco, rojo y verde lima. El ganchillo que he usado es también un Clover Soft del n°1. Los ojos están rematados con un nudo francés.

Detalle del búho.
La semana que viene llegará a las manos de su dueña, ya que hasta la fecha no hemos coincidido por las vacaciones de cada una, y espero que le guste mucho y que lo use más. Ya os contaré.

El regalito para Arantza (que ésta si que lo recibió hace días)... en la próxima entrada.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Quesada pasiega.

Esta noche os pongo una receta de quesada pasiega que siempre queda buenísima. 

Ayer viendo la tele a la mañana, estaban dando un programa sobre Cantabria y empecé a ver como hacían sobaos pasiegos y quesadas. Me entró tal antojo de comer quesada (que llevaba como más de un año sin hacer) que tuve que bajar a buscar yogur por todo el Caso Viejo de Bilbao porque no tenía ni uno en casa. 

Total, que al final encontré yogur y a las once de la noche estaba haciendo quesada.
Pablo y yo la cogimos con tantas ganas que hoy al mediodía no quedaba nada y ahora mismo acabo de sacar esta otra del horno.


Bueno, aquí va la receta:

 2 huevos
 1 yogur natural o de limón
 2 medidas de azúcar
 2 medidas de harina
 4 medidas de leche
 1 medida de nata
(una medida corresponde al envase del yogur)

1.-  En un bol batimos los huevos hasta que queden espumosos.
2.- Añadimos el yogur y seguimos batiendo hasta que se incorpore bien.
3.- A continuación hacemos lo mismo con el azúcar hasta que quede bien disuelta.
4.- Lo siguiente que incorporamos es la harina batiendo la mezcla hasta que quede cremosa.
5.- Por último añadimos la leche y la nata y se acaba de batir todo.
6.- En un molde previamente engrasado volcamos la mezcla. Introducimos en el horno precalentado a 200 grados. Horneamos durante 45 minutos con calor arriba y abajo y luego 16 minutos más con aire.

Si seguís la receta al pie de la letra disfrutareis siempre de una quesada perfecta.

¡¡Buen provecho!!


jueves, 15 de agosto de 2013

Los productos de la huerta.

 Así va avanzando día a día el aspecto de los frutos de la huerta... Muchos de ellos ya los hemos disfrutado, y otros están ya a puntito.
Este año ya hemos comido muchos pimientos de Gernika, calabacines y pimiento italiano. Para esta semana ya podremos catar los tomates raf y los híbridos que hasta ahora no han cogido color, ya que los plantamos un poco tarde.

Calabacín, pimiento guindillón y tomate raf.
Me hace especial ilusión probar este año los melones y las sandías ya que el año pasado se nos murieron y no llegamos a coger ninguno.

Acelgas, melón, sandia y tomates.

Como ya sabeis, en el campo te puedes encontrar con cualquier cosa, y en nuestra casa no podía ser menos. El otro día abriendo la boca de riego para conectar la manguera, ¡¡cual fue mi sorpresa cuando me encontré un sapo de las dimensiones que veis aquí abajo!!
Estaba bien acompañado de su cría (en la foto pequeña de abajo a la derecha) , a la cual llevaba encima suyo (como podeís ver en la foto chiquitina de arriba a la derecha) y me dió un susto de muerte porque estaba bien camuflado y cuando metí la mano se puso de pie (foto pequeña del medio). ¡¡Por poco me da un infarto!! y no es porque les tenga miedo o asco, pero es que me pasó completamente inadvertido hasta que se movió.

El sapo Pepe y su pequeña cría.

Otro par de gatitos (Amigurumi).

 ¡¡Ya se me ha acabado lo bueno!! Hace ya 15 días que he empezado a trabajar y ha vuelto el estrés. Aprovechando que los niños se han quedado en Anguciana con mi madre, me he metido de lleno en la tarea de pintar los techos de casa. Hace tres años pinté todas las habitaciones de la casa una semana antes de dar a luz a Gonzalo, pero con el tripón tan grande que tenía no me animé a subirme en una escalera a pintar los techos, por lo tanto ahora ya tocaba.
Así que ahora mismo no tengo demasiado tiempo para hacer cositas pero os voy a enseñar alguna que he hecho en mi tiempo de retiro en La Rioja.

¡¡Ahí van esta pareja de gatitos!! Están hechos con el mismo patrón pero con diferentes algodones, de ahí la diferencia de tamaños.


El gatito siamés está tejido con ganchillo clover soft del nº 1,25 y algodón mercerizado del nº8 en colores beige y marrón. Los ojos están bordados en azul cielo y rematados con mini botones negros y la nariz, también bordada, con hilo negro.

Gatito siamés.


El gatito blanco está tejido con ganchillo clover soft del nº 2 y algodón mercerizado del nº5 en colores blanco y lila. Los ojos son las cabezas de dos alfileres lilas y la nariz exactamente igual pero de color gris. la cola está rellena con floca acrílica y un alambre para darle la forma que se quiera.
Gatito blanco.

Los dos se han hecho grandes compañeros y están esperando para reunirse con su nueva dueña.
Espero que os gusten.





lunes, 15 de julio de 2013

La vida en el pueblo.

La verdad, que aunque trabajo casi más que cuando estoy en casa, ¡¡la vida en el pueblo es una gozada!!

 Estos días empiezan a salir los primeros frutos de la huerta, un poco tarde porque este año ha llovido mucho y no pudimos plantar tan pronto como otros. Pero aunque con más retraso, a mi me hace la misma ilusión. Cada vez que voy a trabajar en ella o a regarla y veo que ha salido el primer tomate, las lechuguitas, las fresas, etc… ¡parezco una niña con zapatos nuevos!

Los primeros frutos de nuestra huerta. Perejil, fresas, tomate raf y lechugas.

 Tener un terreno tan grande es un no parar de hacer cosas. Cuidar la huerta, cortar el césped, podar las parras y sulfatarlas, desbrozar las malas hierbas, limpiar la piscina… (y no sigo porque me estoy agotando ya) pero suelen decir que "sarna con gusto no pica" y como me gusta, pues lo disfruto. Hay tiempo también para tumbarse debajo de uno de los almendros y disfrutar de un precioso cielo azul.

Descansando debajo de nuestros almendros.

Ese tipo de momentazos que solo puedes tener en vacaciones, relajada, y sin las prisas y agobios de la ciudad. Tengo clarísimo que si tuviese un trabajo cerca, me quedaba en el pueblo. ¡¡Calidad de vida!!

Nuestra casita en La Rioja.
Espero que os haya gustado mi lugar de retiro. Un beso.